Crónica visual · Territorio y memoria
Mompox
Mompox — territorio, tránsito y memoria
En diciembre de 2024 emprendí un recorrido terrestre desde Bogotá hacia la región Caribe colombiana. El viaje tuvo como destino Mompox, pero la experiencia comenzó mucho antes de llegar, en la transformación progresiva del paisaje, en los pueblos atravesados, en las carreteras y en la manera en que el territorio cambia mientras se avanza hacia el norte.
Esta crónica visual nace de esa observación.
No busca describir un destino ni construir un inventario de lugares. Las fotografías reúnen fragmentos de un territorio entendido como continuidad, caminos, poblaciones, arquitectura, cuerpos de agua, vegetación y escenas cotidianas que adquieren sentido al relacionarse entre sí.
Mompox ocupa el centro de ese recorrido. Su forma urbana está profundamente determinada por el río Magdalena. La ciudad creció longitudinalmente junto a él y conserva una estructura histórica excepcionalmente íntegra.
Pero esta obra no observa únicamente el patrimonio.
Las fachadas, iglesias y plazas conviven aquí con la vida ordinaria, la luz del mediodía, las calles vacías, las conversaciones, las sombras, el tránsito y la noche. Más allá de su condición histórica, Mompox permanece como un territorio habitado.
El recorrido continúa hacia el agua.
Al abandonar la calle y entrar en el sistema fluvial, cambia también la escala de la mirada. El río deja de ser fondo y se convierte en estructura, una vía que organiza el paisaje, las actividades humanas y buena parte de la memoria del lugar.
La navegación hacia la Ciénaga de Pijiño introduce otro ritmo. Canales, vegetación, aves, reflejos y horizontes desplazan progresivamente la arquitectura hasta dejar únicamente agua y territorio.
Las cinco series que conforman esta obra, Carretera, Mompox, Hatillo de Loba, Paisaje y Sincelejo, no funcionan como galerías independientes. Son estaciones de un mismo desplazamiento.
Cada fotografía conserva un instante.
El conjunto intenta conservar algo más difícil, la experiencia de atravesar un territorio.
El recorrido en movimiento
El territorio permanece
Toda fotografía supone una separación.
El instante desaparece y queda una imagen.
En un recorrido como este, sin embargo, las fotografías también pueden reconstruir relaciones, entre lugares, distancias, luces, personas y paisajes que nunca fueron observados simultáneamente.
Esta crónica reúne esos fragmentos.
No para reconstruir exactamente el viaje, sino para aproximarse a la memoria que dejó.
Carretera, poblaciones, ciudad y río aparecen finalmente como partes de una misma experiencia.
El desplazamiento terminó.
El territorio permanece.